Cute Happy Ghost
theme
crime
•Stardust#•;
¡Vampiro!, sin pacto con el diablo. 19. Excentrica, histérica; nativa en mis impulsos del cerebro límbico

Rol:

Nace un mito:

Hace meses mencioné por ahí que tenía un fanfic extraño de Saint Seiya, que es así como una Saga y se origina en Egipto, aquí está “el mito” que creé para darle base a la historia que pensé.

Es un fic que me ha llevado meses de investigación, y me encantaría publicar, solo que no se si la temática guste a las personas.

En fin, ahí va, para quien quiera leer, una especie de introducción al mito utilizado.

Cuando posamos una brújula sobre un mapa de la majestuosa África, esta apunta directamente hacia el norte, ¿Qué se encuentra en ese peculiar escondrijo de la humanidad? La tierra de exuberantes eras y mágicas edificaciones, el regalo del Nilo, un valle de desgracias y divinidades creado a partir de un alma solitaria y dorada, cual oro, que ahora yace en cada atardecer, pereciendo, yendo a la Duat, luchando contra demonios infernales y triunfando, para traer esperanzas a la humanidad en forma de escarabajo, a paso firme hasta el amanecer. Ese es el imponente Amon-Ra, apodado según el significado de su nombre como “el que se oculta”, si lo sabrá la astuta Isis, que intentó averiguar su nombre a través de algún encantamiento.

Rivalidades siempre existieron, todas desearon poseer el trono del viejo Amon-Ra, el dueño de los desiertos. A pesar del dueño del Caos, Seth, y muy a pesar de la horrible muerte que causó sobre su hermano Osiris, este regresó a la vida con la ayuda de Anubis, señor de las momias, y de los encantamientos de su esposa Isis. Osiris brillaría ahora siendo el Dios de la Duat, el largo trecho al inframundo y su oscura profundidad.

Isis, sin embargo, llevaba en su vientre al nuevo heredero al trono, ya que su esposo Osiris, sería el señor del Inframundo. Horus, hijo de la astucia y el señor del Inframundo, ahora reclamaría lo que siempre había sido suyo, incluso desde antes de nacer, el trono del desierto eterno.

Pero no le sería tan fácil con las sucias intenciones del Caos aproximándose sobre él con velocidad y descaro. 

Seth, seguía ante la envidiosa expectativa de ser él quien se quedase con el trono, desafió entonces, en muchas ocasiones, al hijo de la astucia y el camino al inframundo. Múltiples y extrañas batallas se desencadenaron una y otra vez, creando pánico entre los demás omnipresentes de la Dat, sobre todo en Isis. La última pelea fue algo peculiar, se convertirían en hipopótamos que nadarían hasta los confines más bajos del Nilo, el que no aguantase la respiración y saliese por oxígeno perdería.

Isis, al verles luchar, impotente tomó una lanza de plata, y sin poder identificar bien a su hijo que luchaba bajo las sagradas aguas del Nilo, lanzó con duda el arma de plata pensando en cruzar el corazón del malvado Dios del Caos.  ¡Maldijo entonces su intromisión! Las aguas eran ahora turbias por la sangre, pero no por la del malvado Seth, que salía del Nilo arrastrando el desmayado cuerpo de Horus.

-¡Envidia bestial! ¡Maldigo tu sátira presencia!- gritaba la desconsolada madre, tratando entre conjuros devolverle la salud a su hijo.

Seth, inexpresivo, solo miraba la sangre que brotaba del hueco que había dejado la lanza de plata. Cerró en un momento determinado los ojos, ignorando el sangrado de su sobrino, y comenzó a caminar a paso lento, yéndose del lugar, parecía que ya nada podría detenerlo.

-Todo lo que haces por un trono, que si bien crees que te hace merecerlo, solo lo alejas más de tus ensangrentadas manos.- replicó una nueva voz, bastante distinta a la de los tres personajes presentes.

-¡Mis manos no sangran!- gritó Seth hacia la voz que le había hablado, girando, viendo al imponente Ra detrás de sí.

-Tus manos no, pero si su herida- dijo con una suma suavidad, seguro de que daba en el clavo exacto, así era el sabio Amon-Ra

-¡Yo no he levantado armas en su contra! Mis manos solo están rociadas por las aguas del Nilo.-

Mostró entonces el altivo Seth sus húmedas manos, solo mojadas por el río que susurraba junto a la brisa detrás de él.

 -Tus manos están rojas, tú arrastraste a tu hermano al inframundo,  y a tu mismo sobrino a luchas múltiples sin sentido, solo por un trono que envidias-

Ra entre aquella conmoción, le hizo ver sus manos de nuevo, ahora manchadas de color escarlata. Seth desesperado sacudió sus manos, tratando de apartar la sangre, pero solo manchó más su rostro y desnudo pecho, dicen que una gota viajó hasta la constelación del Escorpión, tiñendo a su preciosa  Ántares de rojo.

Un trueno desgarró el cielo, llevándose a Ra y Seth consigo, así Horus lograría por fin su cometido luego de vengar a su padre. Esta es una de tantas leyendas que viajaron de generación en generación… en el 3000 antes de Cristo, milenios después, sacerdotes reunieron las leyendas, que eran múltiples y poseían millones de versiones, para así formar una nueva y más organizada religión. Para ese entonces, el faraón era el emperador absoluto de la vasta región que adquiría por honorables héroes en guerra mucho más territorio, este hombre que guiaba a su pueblo, era llamado como la reencarnación del Dios Horus en la tierra.

Este, a pesar de ser humano, y ser tratado como un Dios, deseaba poseer la gracia de la vida eterna. Nace entonces entre los sacerdotes la inquietud por descubrir cuál era el conjuro para una vida eterna. Inscripciones aseguran que lo intentaron a través de la alquimia.

Uno de los sacerdotes no solo encontró la manera de encontrar la vida eterna, si no que encontró también la manera de revivir a los muertos, junto con la inscripción que revivía la macabra envidia de Seth. Gloria y poder tendría quien lo despertase, y traería la peor desgracia a esta tierra.

Un relámpago desgarró al cielo cuando el sacerdote pronunció las palabras del conjuro, y detrás de él apareció el mismísimo Seth viéndolo fijamente,  no obstante, no llegó solo, ya que detrás del Caos apareció la astucia con rostro de preocupación. El Caos volteó a ver a la Astucia, y por largos segundos se vieron cara a cara desprendiendo chispas por doquier. Sus poderes cósmicos resplandecían chocando entre sí. Una chispa sin embargo, los separó, dejando ver a la nueva visitante, era el poder cósmico en persona quien hacía acto de aparición.

La dulce y leal Maat.

Dicen los poemas que Maat era sublime, tanto como la brisa acogedora del desierto en un atardecer espectacular, mientras Ra veía su fuerza, desfalleciendo detrás de la arena. Que era su piel porcelana importada de algún confín lejano de la galaxia, y que su mirada dulce no dejaba de ser justa y calculadora. Esa era Maat, el orden cósmico, la justicia, el hecho de que para recibir algo, debes dar algo a cambio. Quien conocía más que nadie la vanidad y el descaro, pero a la vez, la humildad y la sencillez. Era quien tenía la pluma de la verdad en sus manos, y a quien Amon-Ra le había conferido la responsabilidad de servir de abogado justo en el Juicio de Osiris.

-La inmortalidad conlleva a desgracias- dijo en cuanto miró al estupefacto  sacerdote, y se acercó a él con paso lento, desfilando su blanco ropaje entre la brisa que solo parecía aparecer por ella –y la resurrección pecados contra Dios- tomó entre sus delicadas manos el papiro, y lo volvió una bola de llamas, que dejó en sus manos cenizas. Con ellas, purificó el alma del sacerdote.

-cualquiera que viva sin ordenes divinas pecará, caerá en las bestialidades humanas, y deseará acabar con su mundo con el peor de los pecados: el suicidio- la joven Maat se acercó con sigilo al oído del sacerdote –cualquiera que resucite sin orden divina traerá pestes de lo más hondo del tártaro,  que está lejos de la Duat o cualquier rincón del infierno terrenal.-  acabó en un susurro, desvió su mirada al inexpresivo Seth, y se acercó a él. Tomó su rostro impregnando en él los rastros de la ceniza que quedaba.

Se manchó además su blanco ropaje, Seth había clavado en su estómago una daga ceremonial para sacrificios.

-¿deseas purificarme?- susurró a Maat en su oído con desfachatez

-¡Maldito seas!-gritó Isis aterrada, corriendo hacia Maat a la vez en que Seth la soltaba. Este desapareció entre el siguiente trueno que desgarró el cielo, e Isis, llorando y tomando la herida de Maat, imploró protección.

-¡La enigmática tierra de Zeus es protegida por Athena y sus hombres, los mares infinitos por Poseidón y sus marinos, la lejana tierra de Asgard, protege los hielos eternos con las oraciones de su sacerdotisa, y sus dioses guerreros encomendados a Odín! ¿Serán las arenas solo teñidas de sangre y dolor? Oh, Padre supremo, protege a la humanidad que vive en el Nilo de estas desgracias-

Y… Llovió.

No era simple lluvia, el cielo lloraba entre cada rincón, desde el lejano Elíseo, y la lejana Dat, hasta el desierto que está condenado a ser abrasado día y noche. Se cuenta que el llanto más desgarrador lo dio la preciosa constelación de Orión, que lloró de tal forma, que dilató a sus estrellas más brillantes. Estas resbalaron hacia la tierra, y fueron sembradas en el desierto. A su vez, la desconsolada Aurora, madre de los guerreros, sopló de entre sus manos a sus mejores y más valientes héroes, y los hizo nacer en la tierra.

Fue entonces, la misma Isis, la que llevó el desangrado cuerpo sin vida de Maat, a un mausoleo de Diamantes en la Dat, y lo ubicó en un féretro de cristal. Luego, con sus manos sosteniendo un jarrón con sangre de la dulce y leal Maat, recorrió el desierto, durante 10 días, desenterrando las estrellas sembradas en las arenas, y purificándolas con el líquido escarlata que trasladaba en su jarrón.

Aguardó 15 fugaces años, ya que sabía que esa noche, habían nacido los nuevos guerreros del desierto. Bajó de la Dat una vez más, y en Memphis contactó a un artesano, que forjó 10 nuevas armas a base de las estrellas bajadas del firmamento de Orión, a la tierra.

Fue entonces la misma Isis, la que reunió a los 10 caballeros y damas, y  les entregó su estrella guardiana, pues nacieron para proteger a la humanidad, a raíz de las lágrimas y sangre divinas, los primeros 10 guerreros, la primera generación de Los Guerreros de Orión.

posted 05 Ene 2013 @ 21:05
  1. wiengirl ha dicho: Creo que solo faltaba esta mitología en la saga. Se ve interesante. XD
  2. sutadatsuto ha publicado esto